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Página 1 de 4 La propuesta que aquí se ofrece se centra en el desarrollo de la esencia de la persona a través de la acción motriz, debido a todo el potencial que esta despierta por el hecho de ser práctica, es decir, un espacio donde el alumno siente y vivencia.
Esta propuesta parte de un proceso de búsqueda. Un proceso de reencuentro conmigo misma, un proceso de búsqueda de mi bienestar. Proceso que no tiene fin, pero si sentido.
Este proceso se inició hace años y se culminó tras cursar un Máster en Educación Emocional y Bienestar, donde conocí la teoría de Rafel Bisquerra (2000) la cual me dio una amplia base teórica para sistematizar el desarrollo emocional desde la materia de Educación Física, acorde con la actual Ley Orgánica 2/2006 de Educación y tomando como medio los diferentes bloques de contenidos que el currículo educativo marca para esta materia y con el objetivo de llegar a desarrollar las competencias emocionales de los alumnos mediante las competencias básicas.
Para poder entender la propuesta es necesario partir del concepto de emoción definido por Bisquerra (2000:61) como “un estado complejo del organismo que se caracteriza por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada”.
El autor clasifica las emociones en positivas, negativas, ambiguas y estéticas. Esta división no indica que unas emociones sean buenas y otras malas, todas ellas son necesarias e imprescindibles, pues las emociones no se pueden elegir, surgen de manera espontánea.
1. Emociones positivas:
a. Alegría.- Entusiasmo, euforia, excitación, contento, deleite, diversión, placer, estremecimiento, gratificación, satisfacción, capricho, éxtasis, alivio, regocijo.
b. Humor.- Provoca: sonrisa, risa, carcajada, hilaridad.
c. Amor.- Afecto, cariño, ternura, simpatía, empatía, aceptación, cordialidad, confianza, amabilidad, afinidad, respeto, devoción, adoración, veneración, enamoramiento, ágape, gratitud.
d. Felicidad.- Gozo, tranquilidad, paz interior, dicha, placidez, satisfacción, bienestar.
2. Emociones negativas:
a. Ira.- Rabia, cólera, rencor, odio, furia, indignación, resentimiento, aversión, exasperación, tensión, excitación, agitación, acritud, animadversión, animosidad, irritabilidad, hostilidad, violencia, enojo, celos, envidia, impotencia.

b. Miedo.- Temor, horror, pánico, terror, pavor, desasosiego, susto, fobia.
c. Ansiedad.- Angustia, desesperación, inquietud, estrés, preocupación, anhelo, desazón, consternación, nerviosismo.
d. Tristeza.- Depresión, frustración, decepción, aflicción, pena, dolor, pesar, desconsuelo, pesimismo, melancolía, autocompasión, soledad, desaliento, desgana, morriña, abatimiento, disgusto, preocupación.
e. Vergüenza.- Culpabilidad, timidez, inseguridad, vergüenza ajena, bochorno, pudor, recato, rubor, sonrojo, verecundia.
f. Aversión.- Hostilidad, desprecio, acritud, animosidad, antipatía, resentimiento, rechazo, recelo, asco, repugnancia.
3. Emociones ambiguas:
Son aquellas que pueden considerarse emociones positivas o negativas en función de las circunstancias: sorpresa, esperanza, compasión.
4. Emociones estéticas:
Se dan cuando se reacciona emocionalmente ante ciertas manifestaciones artísticas (literatura, pintura, escultura, arquitectura, música, danza, cine, teatro, etc.)
El proceso de educación de las emociones es lo que Rafel Bisquerra y el GROP1 estructuran en cinco competencias emocionales, que guían el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Figura 1. Competencias emocionales (Bisquerra y Pérez, 2007: 9)
La primera de ellas y la base, es la conciencia emocional, entendida como la capacidad para tomar conciencia de las propias emociones y de las emociones de los demás, así como la habilidad para captar el clima emocional de un contexto determinado.
1 GROP (Grupo de Investigación en Orientación Psicopedagógica) se creó en Septiembre de 1997 con la intención de investigar sobre educación emocional.
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